Había una
vez un burro llamado Nilo, que vivía en una granja cerca de la casa de su
mejor amigo Mateo, un niño alegre y juguetón. Nilo y Mateo disfrutaban juntos
de largas tardes jugando en los campos, subiendo y bajando colinas y corriendo
de un lado para otro.

Un día, el
dueño de la granja decidió que Nilo era demasiado mayor para trabajar y que lo
enviaría a un lugar especial para animales jubilados.
El corazón
de Mateo se llenó de tristeza cuando se enteró de la noticia, pero a su vez,
quería que Nilo estuviera feliz y cómodo en su nueva casa, Entonces decidió que
mismo que Nilo no morava en la granja, él no tenía que dejar de ser su amigo, y
que la distancia no les iba separar, y ha decidió visitarlo.

Cuando
llegó, descubrió que Nilo estaba viviendo en un lugar hermoso y pacífico,
rodeado de otros burros jubilados.
Nilo también tenía nuevos amigos y todavía
estaba tan divertido como siempre. Mateo sintió una sensación de felicidad al
ver a su amigo de esta manera y se dio cuenta de que este cambio podría
significar un nuevo comienzo y nuevas aventuras para ambos.

Mateo paso a
visitar a Nilo con frecuencia, y con cada visita descubría algo nuevo sobre su
amigo. Además, con el tiempo, Mateo también hizo nuevos amigos y aprendió a
cuidar y comprender a los animales mayores.
Aprendió que la edad no era un obstáculo para
disfrutar de la vida y que siempre podemos tener un lugar especial en el
corazón de aquellos que amamos.
Buenos
amiguitos aprendemos con historia es que, aunque las despedidas pueden ser
difíciles, los nuevos comienzos pueden ser maravillosos y traer nuevas
aventuras y amistades en nuestras vidas.
Además,
cuando alguien se va a vivir a otro lugar, no significa que la relación
termine, aún podemos seguir disfrutando de momentos especiales juntos.
Espero que
hayan disfrutado de esta historia y que les haya enseñado algo importante.
Simone Benevides